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Reestructuración en marcha

17 febrero, 2020

El Gobierno no cumplió su compromiso de honrar los vencimientos en pesos. Para los analistas hay poco margen para que se amiguen con ese mercado. En los últimos quince días, el Gobierno salió a buscar $115.000 millones al mercado y solo consiguió $16.000 millones. El frustrado canje del bono AF20 en el que solo participó el 10% de los acreedores, la posterior licitación desierta y el nulo interés de los privados en la colocación de Lebad del miércoles pasado dejaron en claro que la renegociación de la deuda en pesos no tendrá el camino despejado con el que el ministro Martín Guzmán se ilusionaba. Tanto el Gobierno como los analistas en general esperaban que los acreedores en dólares fueran los más duros de convencer y que con los bonistas en pesos el trámite fuera express. Pero los pasos en falso dejaron en claro que no será fácil cubrir los $850.000 millones que vencen de aquí a junio. ¿La deuda en pesos será el cisne negro que complique la reestructuración de Guzmán?

El 21 de enero en conferencia de prensa Guzmán dijo que “ la Nación no está pagando capital sobre la deuda en dólares. Sobre la deuda en pesos no vemos ningún problema inmediato, por el contrario, vemos una dinámica virtuosa”. Tres semanas después postergó la amortización de $95.0000 millones del bono dual hasta el 30 de septiembre. Y días atrás repitió ante el Congreso que más allá de los ocurrido con el AF20, se honraría la deuda en pesos.

Para los analistas, si bien la credibilidad del ministro quedó golpeada tras haber asegurado que cumpliría con los vencimientos en pesos y luego haber postergado la amortización de $95.0000 millones del bono dual hasta el 30 de septiembre, aún hay chances de reencauzar. Para lograrlo será necesario subir las tasas de los instrumentos en pesos y enviar señales claras.

Para Guido Lorenzo, de la consultora LCG, “ a Guzmán claramente no le están creyendo. Por eso los títulos en pesos de inversores locales pagan 50%. El evento de AF20 no es gratuito y no se pudo compensar con decir que sí se va a honrar el resto de los bonos. Al final del día es ‘show me the money’ y lo cierto es que la plata no aparece”.

Lorenzo agrega que el Gobierno necesita acordar con estos bonistas: o bien postergar vencimientos o bien convencerlos de que tomen deuda nueva. “Vencen $400.000 millones en marzo y abril. Eso es un 25% de la base monetaria. Solo con emisión no se puede afrontar, menos aún cuando no quisieron pagar el AF20 porque la emisión sería desestabilizadora”.

Desde Analytica, Rodrigo Álvarez indica que “el tratamiento va a ser bono por bono. No todos los bonos tienen la misma lógica. Me da la impresión de que lo del AF20 fue distinto porque al ser un bono dual involucraba dólares. Va a depender mucho de la sintonía que empiece a adquirir Economía con los tenedores. La dinámica ha sido muy errática y los inversores no consiguen todavía hacer pie y entender la lógica global”.

Además de los canjes y las emisiones fallidas en pesos, la otra novedad que dejó la semana pasada fue la presentación de Martín Guzmán ante el Congreso. Allí el ministro remarcó que habrá que esperar hasta 2023 para tener superávit primario, lo que indica que planean avanzar con una oferta más agresiva de la que se esperaba en cuanto a quitas y plazos de reestructuración. Y también dijo que no van a hacer propuestas diferenciadas según el tipo de jurisdicción de los títulos. Hasta ahora se especulaba con que la propuesta sería más amigable para los bonos emitidos bajo ley Nueva York y más dura para los de ley nacional. Y reforzó que pese al incidente del AF20, van a cumplir con los bonos en pesos.

“Si bien Guzmán dijo que habrá tratamiento igualitario, hay que ver si no hay nuevos reperfilamientos en la legislación local. Hay que prepararse para un proceso un poco más largo”, señala Álvarez.

Matías Roig, director de Portfolio Personal, apunta que “ aún hay chances para volver a colocar deuda en pesos. Todas las emisiones corporativas recientes en pesos han tenido muy buena recepción, pero lo han hecho con tasa Badlar más 600 ó 700 puntos. El Gobierno tiene que salir a ofrecer en esos niveles de tasas y así debería conseguir financiamiento.Que el affaire del AF20 quede encapsulado va a depender muchos de las tasas que ofrezcan y las señales que den”.

Los economistas no ven chances de poder cumplir con el cronograma que se autoimpuso el Gobierno y que establece que el acuerdo con los bonistas debe estar cerrado para el 31 de marzo. “El cronograma está muy ajustado. Lo veo como una guía, no como algo taxativo. Si el Gobierno va a jugar fuerte en la negociación esto va a requerir tiempo”, dice Álvarez.

“Si no consiguen los fondos para pagar los próximos vencimientos en pesos, eso les sacaría más credibilidad. Y el mercado de pesos se vería obstruido.Ahí no se trata solo del Estado, eso también le pega a la empresa que quiere emitir y se le hace más costoso el financiamiento. No veo que en el corto plazo haya una salida a esta encerrona”, concluye Lorenzo.

José Echagüe, estratega de Consultatio Plus, sostiene que “Guzmán tiene muy poco margen para amigarse con el mercado en pesos. O cambia de actitud o esto fracasa. Está coqueteando con el límite. Lo que está fallando es que se pone el carro delante del caballo. Primero hay que contar cuál es el plan, cuáles son los compromisos y cuál es la capacidad de pago realista y luego traducirlo una oferta de canje. Pero la oferta de canje es lo último. Quieren resolver un problema complejo sin tener contacto con el interlocutor.

¿A quién le duele más que esto no salga: al 3% de lo que representa la deuda argentina en un fondo X o al 100% de la economía local? ¿A quién le resulta más caro el fracaso?”.

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