Esto también pasará (o cambiará)

1 septiembre, 2020

Lo único constante es el cambio. Nunca fue tan cierta esta afirmación como en este momento. De alguna manera, cualquier ámbito o situación que se me ocurra ahora poner como ejemplo, entiendo que se verá modificada ante diferentes variables ya sea de manera abrupta o sutilmente a lo largo del tiempo.

Porque tampoco nosotros somos los mismos con el correr de los años. Estancarse en una decisión, mantenerse rígido ante las variables externas sólo puede hacernos perder. En situaciones de crisis, los más flexibles son quienes se adaptan rápidamente a las nuevas condiciones que impone el entorno.

Para graficar esta idea, me gustaría compartirles la historia del puente del río Choluteca, en Honduras. Quizás alguno de ustedes recibió un artículo de Prakash Iyer, un consultor indio que escribe sobre liderazgo (¡a mí me la envió mi gran amigo Alan!). En él, cuenta la historia de un puente de 484 metros inaugurado en 1998 sobre el río Choluteca. El puente fue diseñado y construido por una firma japonesa utilizando tecnología de punta, con la intención que pudiera soportar las condiciones climáticas más severas, debido a que esta región suele ser azotada por fuertes tormentas y huracanes.

En octubre de ese año, el Huracán Mitch descargó toda su furia sobre Honduras. Sus ráfagas alcanzaron los 290 Km/hora y diluvió en tan solo cuatro días lo que suele llover en esa región en seis meses. Murieron más de 11.000 personas. Todos los puentes quedaron destruidos. Todos menos uno. A pesar de que el río Choluteca desbordó y anegó todas las áreas aledañas, el puente resistió el embate y permaneció intacto.

Pero sucedió algo aún más sorprendente que la hidalguía del puente. El agua barrió las rutas de llegada y salida del mismo. Y, más insólito aún: fue tan fuerte el huracán, que logró cambiar el curso del río. Y ya no pasaba por debajo del puente sino que sus aguas corrían indiferentes por delante de la imbatible estructura.

Un puente “para siempre” que se quedó sin razón de ser. Inservible ante un problema al no poder mutar. Sólo nuestro poder de adaptación a la nueva realidad es la que nos permitirá sobrevivir, como profesionales, como empresas y como individuos.

Dice Nassim Nicholas Taleb en su increíble obra “El cisne negro”: Lo sorprendente no es la magnitud de nuestros errores de predicción, sino la falta de conciencia que tenemos de ellos”.

Probablemente era imposible predecir esta pandemia o estar preparados para ella. Pero ahora, después de haber cometido errores, probado nuevas estructuras, modificado estrategias… ¿están adaptados para cuando llegue finalmente la post-pandemia? ¿Ya adaptaron sus inversiones de acuerdo a sus nuevos objetivos?

Esperamos la autorización del uso de la vacuna contra el covid -19 como un antes y un después de esta gran crisis. Pero debemos estar alertas. La humanidad después de la vacuna no será la misma. Nuestros clientes no serán los mismos. Y, citando otra vez a Taleb, “Tendemos a usar el conocimiento como terapia” para acompañarlos en su nueva realidad, en sus nuevas necesidades, temores y en sus renovados objetivos.

Estamos convencidos que la “flexibilidad” es uno de nuestros principales pilares.
Estamos preparados para acompañarlos en este nuevo desafío.

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