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Guzmán tiene un plan C: hay una tercera alternativa entre pagar o hacer una oferta agresiva

6 abril, 2020

La agenda de la deuda sigue en pie. Más allá que el foco de atención del Gobierno esté en paliar la pandemia del coronavirus , el equipo económico sigue en contacto con algunos acreedores para avanzar en una oferta.

Lo cierto es que ahora se invirtieron las necesidades: quien está apurada es la Argentina porque ya no tiene margen para seguir pagando la deuda mientras que los que no tienen ningún apuro (porque siguen cobrando hasta el momento) en cerrar nada son los bonistas.

Por eso algunos acreedores le transmitieron a Martín Guzmán que era mejor esperar a más adelante. “Sentarse a negociar con la Argentina no tiene sentido en este momento. Está todo el mundo en otra cosa, en términos de los portafolios. No es el momento”, indicó una fuente de los bonistas a iProfesional

Ahora el Gobierno, que demoró las negociaciones al inicio de su mandato, tiene dos alternativas: o presentar una oferta “impagable” en el futuro pero muy buena para los bonistas (algo que sería aceptado); o poner sobre la mesa una propuesta realista (por la capacidad de repago argentino) y someterse a un nivel de adhesión bajísimo que lo llevaría a un default de la deuda.

Pero, también, hay un tercera alternativa que algunos le empiezan a plantear al Gobierno. Que Guzmán proponga a los bonistas un ” Standstill Agreement “: esto es, negociar un acuerdo por el cual se congela el estado de situación de la deuda por un plazo determinado (no más de seis meses) y en ese lapso el país deja de pagar la deuda

El argumento que tendría Guzmán es que en estas condiciones del mundo y con este nivel de incertidumbre (mientras se siguen calculando los daños económicos de la pandemia), es imposible imaginar la capacidad de repago de la deuda y eso llevaría a lanzar una oferta muy agresiva.

El ministro podría plantearle a los bonistas que las opciones son dos: una oferta con una quita del 70% (que estaría en línea con los pronósticos fiscales y de crecimiento que proyectó Economía, ahora contaminados por el coronavirus ) o que los inversores le otorguen este standstill y vuelvan a conversar cuando haya un panorama más claro de la crisis y seguramente el país pueda presentar una mejor oferta.

“En otro momento los acreedores te pedirían algo para darte este acuerdo. O sea, un pago cash por adelantado. Pero en este caso creo que todos saben que el país no puede pagar. Y si estuviera bien instrumentado es algo que podría ser aceptado por los acreedores”, decía el ejecutivo de un fondo de Nueva York en diálogo con iProfesional

El problema es que el tiempo corre y el país ya no tiene más dólares para financiar la “transición” hacia un acuerdo mejor estructurado. Economía se demoró en comenzar las negociaciones y la crisis del coronavirus cayó en un momento crítico. Además, se cree que el ministro tiene intenciones de avanzar con una oferta agresiva y eventualmente evaluar otras opciones. Traducido, el standstill agreement no sería la opción A de Guzmán . Fuentes allegadas a Economía incluso descartan que sea una alternativa en este momento si bien está sobre la mesa de discusión.

Las reservas internacionales, que cayeron el mes pasado más de u$s1.000 millones, están para otra cosa que para cancelar deuda, según la visión del Gobierno.

En abril hay vencimientos impostergables por u$s500 millones de deuda ley extranjera que no se puede reperfilar. En mayo hay uno muy abultado por u$s1.400 millones pero es de un título en dólares emitido con ley local que se puede reperfilar, algo no deseable en medio de una negociación de la deuda.
La calificación, cada vez peor Sea como fuere, los tiempos se acortan para la Argentina mientras que los bancos y fondos de inversión están “mirando otra película”.

“Es difícil instrumentar un acuerdo standstill en el corto plazo. Y los tiempos apremian. Creo que deberían haberse movido antes. Algo de tiempo tienen, que hay que recordar que los bonistas no tienen apuro. Si Guzmán lo tiene como un plan B pero sigue con la intención de lanzar una oferta agresiva para ver que pasa, habrá perdido tiempo valioso y tendrá que elegir entre seguir pagando o defaultear”, señaló un economista que tiene diálogo con el Gobierno.

La situación es compleja y los bonistas están enfadados con Guzmán por su falta de diálogo. Además, el país no está en el radar de ningún banco de inversión. O sea, canje exitoso o default, nadie tiene intenciones de volver a comprar activos argentinos

“No hay interés por Argentina, perdió relevancia. Hoy los fondos preguntan por Brasil, México y Chile. Algo más hay porque se acercan definiciones. Pero están cansados con el país, se perdió mucho tiempo para arreglar esto. Y Guzmán no dice nada, habla otro idioma. Por eso hay mucho fastidio”, detalló un banquero que habla semanalmente con los principales fondos de inversión de Estados Unidos y Londres.

La agencia Moody”s también reflejó la incertidumbre de los bonistas en su última decisión de calificación . Después de reducir la nota al país a cuasi default, advirtió que los inversores podrían sufrir pérdidas superiores al 65% en la reestructuración

Además Moody”s espera que la implementación del plan de reestructuración demore semanas, y posiblemente meses, en ser acordadas por todas las partes involucradas.

“Más importante aún, la pandemia de coronavirus, que la agencia de calificación considera un factor social, solo agravará los desafíos económicos y presupuestarios ya profundos que enfrenta el gobierno, lo que en última instancia aumentará el estrés financiero y el nivel de pérdidas que probablemente incurra el tenedores de bonos “, advierte.

El último informe de Delphos Investment dice que si los acreedores buscaban cerrar el trato en la zona de u$s 60 por cada 100 de Valor Nominal, ahora estarían dispuestos a hacerlo en valores de u$s45/50.
“El problema es que esta reducción se debe mayormente a la suba del ” exit yield ” y no tanto a una disposición a aceptar condiciones extremadamente ventajosas para el país. Pero el ministro Guzmán parece haber objetado la suba del “exit yield” con el informe presentado días atrás. Negar la realidad no hace que desaparezca”, sostiene.

“La propuesta del gobierno a los acreedores, por lo que hemos hablado con algunos bonistas, está más cerca de tener una quita del 60% o 65% que lo que estaría dispuesto a aceptar el sector privado, en torno al 40%. Esto te hace pensar que resolver la negociación va a ser complicado”, remarca Ezequiel Zambaglione , jefe de research de Balanz Capital
Y en la misma línea, Consultatio Asset Management , también advierten de los serios riesgos de la estrategia actual para la deuda que encara Guzmán.
Dicen que el nuevo contexto y la repuesta política implican tres cambios importantes en su escenario base: menor crecimiento, mayor deterioro fiscal y un ajuste al alza del tipo de cambio.
“Igualmente, las definiciones que dejaron la conferencia de Guzmán y el informe del FMI pesan mucho más para la deuda. Desafortunadamente, las noticias en este frente también son negativas”, remarcan.
Destacan que bajo el escenario “pesimista” de Guzmán, el cumplimiento de los targets del FMI requeriría una quita muy agresiva (cerca del 70%)
“Aunque no creemos que ésta sea la oferta final (ya que acabaría con un default), no descartamos que se acerca bastante una primera propuesta. En ese caso, los precios de los bonos estarán ”peor antes que mejor””, concluyen.

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