El camino de la reestructuración

10 febrero, 2020

El Gobierno dio señales confusas en el manejo de la negociación y busca mejorar su imagen recostándose en el apoyo que recibe en el exterior. La semana pasada la reestructuración de la deuda pisó terreno resbaladizo. El paso en falso del gobernador bonaerense Axel Kicillof y el fallido canje del bono dual por parte del ministro MartínGuzmán sembraron dudas entre los acreedores y entre los analistas acerca del grado de credibilidad que el Gobierno tiene a la hora de negociar. Ahora para salir a flote los funcionarios buscan apoyarse en figuras globales que aseguran respaldar a Argentina de cara a la renegociación en marcha.

En poco más de 24 horas los bonistas vieron cómo los funcionarios argentinos hacían malabares para evitar derrapar. El martes a mediodía fracasaba la propuesta de Kicillof de postergar para mayo un pago de US$250 millones que venció en enero. El gobernador tuvo que volver sobre sus pasos y pagar de una sola vez. En simultáneo, dijo que pondría en marcha inmediatamente la reestructuración del resto de la deuda de la provincia, que suma US$11.200 millones. Con esta marcha atrás logró su objetivo principal, evitar el default, pero dejó buena parte de su credibilidad en el camino. Ahora los bonistas ya saben que Argentina está dispuesta a cualquier cosa con tal de evitar el abismo.

En el mismo sentido, aunque de forma más atenuada, jugó el miércoles el fallido canje del bono dual —el AF20—. Solo logró la adhesión del 10% de los bonistas. Y esto ocurrió pese a que el ministerio había emitido un comunicado anunciando que daría un día adicional para el canje en virtud de la “alta participación” de los fondos extranjeros.

Al final la adhesión fue mínima y ahora el ministro tendrá que optar entre mejorar la oferta de canje, instrumentarlo de forma compulsiva o salir a emitir para pagar los $105.000 millones que vencen el 13 de febrero.

“Hay dos lecturas posibles del canje fallido del AF20”, indica Consultatio. “La optimista sugiere que lo que ocurrió fue simplemente un testeo del Gobierno para ver si el mercado acepta quitas de capital y que, al ver que la adhesión fue muy baja, entonces ofrecerá otro canje con mejores condiciones (o emitirá para pagar). La lectura pesimista sostiene que el canje fallido no fue ni un testeo ni un error, sino que se trató de una señal de que Guzmán quiere un alivio en los vencimientos en pesos y, por lo tanto, hará un reperfilamiento compulsivo del AF20 para disciplinar de cara a próximos canjes ”.

En este terreno resbaladizo el Gobierno buscó hacer pie con apoyo externo. El aval del papa Francisco, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Pedro Sánchez y de la propia Kristalina Georgieva, la directora del FMI, son las cartas a favor que consiguió en esta negociación de final incierto.

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