Sandleris y la “teoría Maradona”: busca dominar al dólar sin tener que sacrificar las reservas del Banco Central

6 mayo, 2019

El éxito o no de la nueva estrategia del Banco Central para contener al dólar depende, en gran parte, de que su presidente Guido Sandleris consiga el mismo resultado que tuvo Diego Maradona en 1986, cuando convirtió aquel inolvidable segundo gol a los ingleses.

Esto no significa que el banquero local tenga que ponerse los cortos ni marcar el mejor gol de la historia de los mundiales de fútbol, aunque sí tiene que ver con las gambetas que hizo Diego para llevar la pelota a la red.

En realidad se trata de la “Teoría Maradona” que -vaya paradoja- fue desarrollada por Mervyn King, cuando fue presidente del Banco Central de Inglaterra para explicar su estrategia de política monetaria.

“El gran futbolista argentino, Diego Maradona, no es usualmente asociado con la teoría de la política monetaria. Pero su desempeño frente a Inglaterra en el Campeonato Mundial de México ’86 cuando metió dos goles ilustra perfectamente mis argumentos”, explicó Mervyn King allá por 2005, durante una conferencia en Londres, sorprendiendo a un auditorio que no hubiese imaginado a King hablando de esta figura del deporte mundial.

Para el banquero central, el primer gol con “la mano de Dios” de Maradona fue un ejercicio de acercamiento a la vieja filosofía de “misterio y mística” de los bancos centrales.

“Su acción fue inesperada, fuera de contexto y contra las reglas. Tuvo suerte de salirse con la suya”, aseguró King, y consideró que estrategia llegó a funcionar anteriormente en momentos críticos.

Sin embargo, “su segundo gol fue un ejemplo del poder de las expectativas en la moderna teoría de las tasas de interés”, explicó King y comenzó a desarrollar una teoría basada en una jugada de fútbol que más tarde usaron muchos banqueros centrales para combatir la inflación.

Cómo es la “teoría del 10”
“Maradona corrió 60 yardas desde su propio campo, eludió a cinco jugadores y metió la pelota en el arco inglés. Lo verdaderamente destacable, en realidad, es que Maradona corrió virtualmente en línea recta. ¿Cómo se puede eludir a cinco jugadores corriendo en línea recta?”, preguntó King.

La respuesta, continuó, es que los defensores ingleses reaccionaron en base a lo que esperaban que Maradona hiciera. “Mientras ellos esperaban que se moviera hacia la derecha o hacia la izquierda, él fue capaz de seguir corriendo en línea recta”, evaluó, marcando la clave de su teoría.

Para quien timoneara el Banco de Inglaterra desde 2003 a 2013, la política monetaria funciona de una manera similar a la jugada del Diego. “Los mercados financieros reaccionan de acuerdo con lo que esperan que haga el Banco Central”, agregó.

Eso es, justamente, lo que necesita Sandleris para que su estrategia de poder intervenir sobre el dólar dé resultado. Que el mercado opere creyendo que pondrá sobre la mesa todos los billetes verdes que sean necesarios para frenar una corrida, pero que no necesite efectivamente recurrir a esas ventas.

“Si con la amenaza que tienen para vender logran generar tranquilidad, es el escenario en el cual el riego país mejorará; en cambio, si realmente tienen que utilizar los dólares se activa el efecto manta corta”, explica un experimentado trader.

“Cada vez queda más claro que el Gobierno está mejor ahora para poder estabilizar al tipo de cambio, pero es importante que puedan hacerlo sin volcar las divisas al mercado”, recalca.

Yendo un poco más al análisis de esta teoría, Martín Kalos, director de EPyCA Consultores sostiene que “el anuncio convincente de una intervención por parte del Banco Central puede ser tan buena como la intervención en sí”.

El economistas destaca que “sería el mejor de los mundos que el mercado se coloque por sí solo en el lugar que el BCRA quiere que esté, sin que tener que sufrir una pérdida de reservas”.

La credibilidad del BCRA, clave
“Eso existe en la teoría económica”, destaca Kalos en relación a la “teoría Maradona”.

“Se da en la práctica en todo el mundo, requiere una credibilidad que hoy el BCRA tiene sólo en la medida en que el FMI avala esto con el uso de reservas y que efectivamente es una política suficientemente razonable y necesaria como para que el mercado crea que es necesaria para hacer en este momento”, agrega.

Desde Consultatio Investment, aseguran que el nuevo esquema “tendrá beneficios en el corto plazo”, según se desprende del informe que el último viernes difundieron entre sus clientes.

“La discusión sin embargo, es si el poder de fuego del BCRA será suficiente para que el nuevo esquema luzca creíble en un contexto en el que la incertidumbre electoral es muy elevada (e irá en ascenso) y donde no está claro hasta dónde está dispuesto ceder el FMI”, agregan José M. Echagüe y Francisco Mattig en su análisis.

Es que el verdadero poder de fuego del BCRA es clave y, por eso mismo, cuanto menos tenga que echar manos a esos dólares, mejor será la estrategia de Sandleris.

Que comience a usar las reservas tiene a priori, dos efectos colaterales:

-Por un lado, si los dólares que se utilizan son muchos, se reduce la futura capacidad de pago del país, y deteriora la sustentabilidad de la deuda.

-Por otro, en cuanto el BCRA empiece a vender el mercado saldría a testear al Banco Central y ahí la sangría podría aumentar.

“Se anuncia mayor discrecionalidad para intervenir, pero hay dos problemas”, sostiene Federico Furiase, director del Estudio Eco Go. Y prosigue: “Las reservas netas de libre disponibilidad siguen siendo las mismas de antes, unos u$s20.000 millones; con lo cual, el poder de fuego sigue siendo el mismo de antes. La capacidad de intervención por el lado de las reservas de libre disponibilidad es muy limitada”.

Por otro lado, agrega, “no queda claro si siguen los targets acordados en el segundo acuerdo con el FMI”. De mantenerse, acota, el poder de intervención no será importante porque la cifra neta está muy cerca de la pauta que marca el Fondo.

Hay otro punto clave: al mismo tiempo que anunció que podrá intervenir, dejó de informar el detalle de la variación diaria de las reservas, guardándose una carta sin mostrar en su nuevo round con el mercado.

“Ahora queremos ser más cuidadosos en no revelar la estrategia diaria de intervención cambiaria”, explican en el entorno de Sandleris. Lo raro no es que el BCRA retacee información, sino que el FMI no haya dado más detalles de cómo serán las intervenciones, ni cuáles son los límites de las ventas.

El efecto colateral
Para Furiase, hay otras luces de alarma que puede llegar a encender la intervención con reservas para contener el dólar. “Si bien la foto del tipo de cambio mejoró, hay una inercia inflacionaria que va a seguir comiendo el tipo de cambio real hacia adelante”, explica.

Además, agrega, puede haber problemas con el programa financiero, “porque las ventas de reservas agudizan la restricción de liquidez, ya que implica absorción de pesos, con lo cual si el Fondo no permite que lo que absorba por reservas lo pueda expandir por Leliq el programa monetario se hace más duro. Y eso no sólo complica el nivel de actividad, sino que puede complicar el alcance del objetivo fiscal”.

Furiase también advierte por la sostenibilidad de la deuda. “Si el BCRA va a estar desprendiéndose de reservas y el Tesoro sigue vendiendo los u$s60 millones diarios hay que tener cuidado con el programa financiero de dólares porque si el ratio de refinanciamiento de Letes no se mantiene por arriba de 46% también puede afectar por ese lado”, explica, lo que expone “un trade off entre la intervención cambiaria para controlar el dólar y riesgo país”.

Para Santiago López Alfaro, socio y director de Delphos Investment, puede haber un par de semanas de tranquilidad en el mercado cambiario, aunque también advierte por el efecto colateral de que el BCRA salga a intervenir. “Es un equilibrio fino con la cantidad que venda. Que no sea muy fuerte, porque si no los bonos se van a desplomar”, advierte.

Por lo pronto, el BCRA seguirá apelando a las viejas herramientas para evitar hacer uso de esa bala de plata que el FMI le autorizó. “Si venden a futuros, y otros organizamos como Anses o el Nación salen a intervenir en el mercado, vale más la estabilidad del tipo de cambio”, sostiene.

En síntesis, el Banco Central sabe que intervenir en el mercado de cambios es un bálsamo para el dólar pero comienza a generar cierta preocupación a mediano plazo. Por eso también cambió la estrategia de comunicación, para no mostrar todas las cartas al mercado y que las expectativas jueguen un rol protagónico.

Sandleris tendrá que ponerse la “10” y que el Banco Central salga a la cancha con más gambetas que toques para que el mercado “se coma” los amagues. Quizá pueda replicar parte de lo que hicieron hace 15 días los empleados del BCRA en la cancha, cuando le ganaron la final del Campeonato Interbancario al Banco Galicia y levantaron su tercera Copa al hilo.

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