Los bancos, entre la preocupación por los errores y el optimismo por la nueva oportunidad

3 septiembre, 2018

Las próximas horas serán claves para definir el humor de los inversores. Todas las miradas están puestas en la batería de medidas que se anunciarán el lunes y el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que irán a negociar desde el martes el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne junto a Luis Caputo y Gustavo Cañonero (Banco Central).

Lo que surja de estas cuestiones terminará por delinear la suerte de los precios de los activos en lo inmediato. El Gobierno tiene que aprovechar la ayuda internacional para encarrilar una situación que se le fue de las manos. Por eso todavía los inversores creen que Cambiemos está a tiempo que revertir la situación. Pero destacan que se van quedando sin municiones.

Un informe de Delphos Investment planteaba precisamente esto: decía que la probabilidad de un “desenlace prematuro” del gobierno de Macri todavía parece ser baja. “Y esto es importante ya que los precios de los activos financieros podrían caer un 50% en dicho escenario. Por otro lado, si el gobierno logra recuperar la confianza y acertar con el plan de ajuste, una recuperación por ejemplo del 50% en acciones es factible”, afirmó.

Según la consultora, la relación riesgo/retorno vuelve a lucir atractiva luego de un largo tiempo. “Por primera vez en años se puede decir que hay activos financieros baratos, y hasta regalados, en Argentina. Obviamente que sujetos a un gran riesgo”, acotan.

Para el mercado, hacía tiempo que no se veía una combinación de un peso argentino en valores de equilibrio, rendimientos de bonos en dólares en el techo del canal de la categoría “high yield” (altos retornos) y acciones con valuaciones más que razonables.

“Esto se da por los errores y el pésimo manejo de la economía del gobierno de Macri. Pero esta crisis podría ser una nueva oportunidad. Una oportunidad para el gobierno de Macri de intentar trazar un programa acorde a la realidad de Argentina. Una oportunidad para anhelar llegar a ser un país serio y no de creernos ser un país serio. Una oportunidad para ser, y no para parecer. Una oportunidad que tal vez podría ser la última oportunidad”, remarca Delphos.
Desde Nueva York algunos brokers piensan también que esta crisis puede ser ya a estos valores una oportunidad para los inversores. Walter Molano, de BCP Securities, dice que no hay riesgo de un incumplimiento de pagos de la Argentina en por los menos los próximos dos años.

“Tampoco hay ningún problema con la depreciación de la moneda que incluso está subvaluada. La inflación no será un problema porque la recesión ayudará y la misma recesión reducirá el déficit de cuenta corriente. Por eso creemos que es momento de empezar a comprar activos de Argentina”, acota Molano.

El viernes recién hubo una pequeña tregua en el mercado financiero para los activos argentinos. Después de un castigo abrumador apareció una luz al final de camino que si bien no despeja en nada el escenario, acomoda algunos precios que estaban completamente desfazados.

-La Bolsa porteña cerró el viernes con un alza del 9,49%, con $1.824 millones negociados. Se vieron fuertes rebotes en los bancos y en las utilities, de entre un 15% y un 20% en promedio. El saldo semanal arroja una suba del 16,46% en el índice Merval.

-El riesgo país clausuró en 771 puntos básicos y en el mes trepó 38%. Este es uno de los mayores peligros para el plan oficial porque si no logran reducir la sobretasa que pagan los títulos públicos no hay forma de volver a conseguir financiamiento en el mercado de capitales. Además, con rendimientos del 11% en dólares la sensación de crisis se amplifica.

-El dólar mayorista retrocedió recién sobre el filo de la semana 75 centavos para cerrar en $36,85, en una rueda en la que hubo tres subastas a lo largo del día. En una semana vertiginosa, la suba acumulada de la divisa es del 19,25%. Por el lado del billete minorista quedó según el promedio del BCRA en $38 después de haber tocado picos de $42 durante la semana.
Para Consultatio, la compañía del gurú Eduardo Costantini, agosto terminó de la peor manera: con un rebrote de la corrida cambiaria y el nivel de incertidumbre económica y política más alto de toda la gestión Macri.
“La posibilidad de estabilización de la crisis ya dejó de ser una variable económica o técnica, es política. El diagnóstico del gobierno es claro: interpreta el agravamiento de la crisis financiera como un síntoma de la falta de certidumbre del programa financiero de 2018/2019 y responde con más de lo mismo. Entendemos que esta es una percepción equivocada”, dicen.

“El tipo de cambio real alcanzó su valor máximo en 10 años. Desde el punto de vista de las variables reales, es un valor que luce por encima del equilibrio. Sin embargo los determinantes de corto plazo son financieros y responden a la capacidad que tenga gobierno de estabilizar expectativas y apaciguar la demanda de activos externos”, acota Consultatio.

Desde el JP Morgan creen que el tono de apoyo del FMI podría ayudar al peso argentino en los próximos días, pero los detalles con respecto al nuevo programa con el FMI serán importantes para medir la dirección de tipo de cambio en septiembre.

“Por lo tanto, la respuesta del FMI debería ayudar a calmar la incertidumbre del mercado. De hecho, el tono aparentemente servicial de Lagarde y su disposición a encontrar una solución rápida podrían incluso llevar al mercado optimismo en los próximos días. Sin embargo, los detalles serán cruciales para entender si los nuevos términos del programa podrían ser positivos para el peso y ayudarlo a estabilizarse”, reseñó el JP Morgan en su último paper a exclusivos clientes.

El banco de inversión estadounidense sigue dudando de que el FMI incluya condicionalidades suficientemente flexibles para permitir que el BCRA intervenga agresivamente en el mercado de divisas.
“Especialmente después de indicar que la combinación óptima de políticas tendría como objetivo prevenir el atraso del el tipo de cambio real. Esto implica no recurrir a al tipo de cambio como ancla nominal”, explica.

¿Está barato ya el peso argentino? JP Morgan cree que a pesar de la significativa debilidad nominal en agosto, la alta inflación interna y los socios comerciales que también vieron como sus monedas se devaluaban (Brasil principalmente) el peso recién ahora se ha abaratado levemente en términos reales.

Tomando el tipo de cambio real contra otras monedas, ahora es 6% más barato en relación con su promedio histórico, que teniendo en cuenta la gran las desviaciones históricas, “nos sugieren que el peso todavía no es lo suficientemente barato para hacerlo atractivo para los inversores extranjeros”, según el Morgan.

“Este sigue siendo particularmente el caso considerando que el ajuste de la balanza comercial está resultando más lento de lo inicialmente esperado, aunque las señales de que el ajuste se está desarrollando son claras”, remarcan.

Finalmente para Grupo SBS, la compañía donde se desempeñó el actual vice del BCRA antes de asumir, alertan sobre el efecto colateral de la abrupta suba del dólar: el encarecimiento de la deuda.

“La depreciación del peso cambiará completamente el escenario. La sostenibilidad de la deuda quedó extremadamente vulnerable a cualquier shock adicional, demandando un mayor ajuste fiscal que vuelva a ponerla en un firme sendero descendente. Esto eleva los riesgos de implementación del programa, ya que el gobierno deberá encarar un ajuste mayor en un contexto recesivo y con su popularidad dañada”, afirman.

Y dicen que incluso cuando algunas métricas apuntan que el peso habría ingresado en territorio de subvaluación, es muy difícil estimar el valor que detiene la dolarización cuando la tasa no compensa la enorme volatilidad. “Ante esta situación, entendemos que es momento de extremar la cautela y reducir la exposición en moneda local”, afirman en su último informe semanal.

Sea como fuere, las próximas horas serán claves. Lo que anuncie el lunes el Gobierno y las condiciones del nuevo acuerdo con el FMI marcarán el humor de los inversores que siguen escépticos pero con intenciones de volver a creer.

“El gobierno tiene una nueva oportunidad de construir desde los escombros. Esta vez no son los heredados sino los propios. Por ende, cuenta con menor margen político y menos paciencia social. Ya no hay más espacio para errores no forzados. ¿Entendió el gobierno el nuevo lugar en el que está parado? ¿O buscará jugarla de ‘guapo’? ¿Comprendieron lo que le piden los inversores? ¿Son conscientes de la decepción social? Son muchas preguntas que obligan a respuestas sin errores”, editorializa Delphos Investment, resumiendo el sentimente que reina en el mundo financiero por estas cruciales horas.

Fuente: LINK

RELACIONADOS