Wall Street ve bien fuentes extras de crédito pero espera ‘garantía de ajuste’

27 agosto, 2018

El mal humor de los inversores con la Argentina persiste pese al intento oficial de despejar los nubarrones sobre la capacidad de implementar el ajuste fiscal pautado con el FMI y contar con fondos suficientes para cubrir el programa financiero hasta fin de 2019. La semana anterior, el trío del vicejefe de Gabinete, Mario Quintana; el secretario de Finanzas, Santiago Bausili; y el vicepresidente del Banco Central, Gustavo Cañonero, en un viaje fugaz a Nueva York buscó calmar la incertidumbre y garantizar el cumplimiento de los compromisos. Pero el mensaje no dio frutos. El viernes el dólar cerró al récord de $ 31,46, el riesgo país supera los 700 puntos, y la Bolsa porteña se desplomó. “El mensaje de Dujovne, Bausili y Cañonero en los viajes que hicieron las últimas semanas no es el camino, la comunicación con los inversores no es muy acertada, tienen que transmitir más compromiso fiscal”, evaluó a PERFIL un analista de la banca internacional que asistió a uno de los encuentros. Ahora será el propio Macri quien procurará recuperar la confianza. En un giro de planes, decidió asistir a la Asamblea General de la ONU el 18 de septiembre, y aprovechará para reunirse con los hombres de negocios de Wall Street.

Mariano Arrieta, jefe de estrategia de mercados emergentes en Londres del Credit Suisse, planteó: “El mercado está saturado de riesgo argentino, y el Gobierno no logra transmitir confianza plena; sería acertado tratar de restablecer alguna regla fiscal. Para bajar el costo de financiamiento, el riesgo país, Macri de alguna forma tiene que asegurarle al mercado que el compromiso fiscal va a continuar después de las elecciones”. Consideró que “ayudaría a darles un poco más de certeza a los inversores” contar con un Presupuesto 2019 aprobado por la oposición. Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, dijo que “Macri debería tranquilizar a los inversores de que su administración sigue profundamente comprometida a acelerar el ritmo de consolidación fiscal para reducir las grandes necesidades de financiación y que no recurrirá a medidas heterodoxas; reducir el déficit fiscal puede ser costoso económicamente, socialmente, y políticamente en el corto plazo, pero es la mejor solución para garantizar el crecimiento y la estabilidad a largo plazo”. Por su parte, José Echagüe, de Consultatio, señaló que “la Argentina emitió mucha deuda, hay una parte del mercado que quedó sobrecomprado, y cualquier oportunidad de mejora de precio que ve tiende a liquidar. En Wall Street, Macri debería dar previsibilidad”.

Default. En las últimas semanas reflotó entre los inversores el fantasma del default. Los referentes de la banca internacional alegan que el miedo es infundado, por lo menos en el corto plazo. Ramos afirmó que “la probabilidad de incumplimiento a corto plazo es baja”. El presidente del JP Morgan en Argentina, Facundo Gómez Minujin, coincidió: “No creo que haya ninguna probabilidad de default. El problema financiero de Argentina es pequeño en tamaño y, aun considerando el peor de los escenarios, puede resolverse”. En otro banco internacional acotaron que el país aún puede recurrir a otras fuentes de financiamiento como “un repo con bancos, o líneas de financiación con el Tesoro de los Estados Unidos”. Para Arrieta, “no hay riesgo de default inminente, pero sí nos preocupa a partir de 2021” porque “la deuda es insustentable en el largo plazo”.

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