Tras dos meses en baja, mejoró el porcentaje de renovación de la deuda emitida en LETE

26 julio, 2018

La refinanciación, que cayó al 56,5% en medio de la corrida, orilló el 80%; el plan financiero oficial supone cubrir lo que vence con nuevas emisiones.
El Gobierno cerró el mes con una tasa de renovación de la deuda que vencía en letras del Tesoro (LETE) en dólares del 78,5%, un ratio largamente superior al que había obtenido con estos papeles en junio (56,5%) y en mayo (66,6%), es decir, durante lo peor de la corrida.

Pese al avance, se trata de un porcentaje de refinanciación aún insuficiente, si se tiene en cuenta que el acuerdo suscripto con el FMI y los planes financieros allí comprometidos contemplan hacia adelante la renovación total de este pasivo de corto plazo.

La adhesión consignada surge de considerar las tres emisiones que hizo en julio (frente a las dos usuales), lo que deja a la vista que acudió a algunos trucos para mejorarla.

El más destacado fue la colocación extra de comienzos de mes que se ofreció como opción de canje para los tenedores de Lebac, en un intento por reducir más la masa de esa deuda y restarle otra vía de alimentación a la corrida cambiaria. Esa emisión le permitió capturar el equivalente a US$514 millones, US$295 millones de los cuales se integraron en esos títulos del Banco Central (BCRA).

El balance del mes, considerando las tres emisiones e incluyendo la realizada ayer por US$400 millones, muestra que el Gobierno capturó US$1336 millones (recibió ofertas por US$1554 millones) con la emisión de nuevas LETE, una cifra que no bastó para cubrir los US$1700 millones que vencían, pero sirvió para achicar la brecha que se venía abriendo entre las facturas a pagar y lo que se recaudaba para hacerlo en los últimos meses.

La subasta del día fue por la reapertura de una LETE con vencimiento el 25 de enero (a 182 días) que se ofreció a los inversores a un precio máximo indicativo de US$982,13 por lámina de US$1000, equivalente una tasa del 3,65% anual. El título, que atrajo 6497 pedidos de compra por US$486 millones (de los que fueron adjudicados US$400 millones, con un factor de prorrateo del 55,57% para las órdenes a precio), se terminó colocando a US$981,64 sobre US$1000, es decir, a una tasa del 3,75% anual.

Para los analistas, el resultado de la licitación fue bueno, en especial porque temían una menor demanda. “La baja del dólar restaba atractivo a la colocación, incluso a la suscripción en pesos, ya que el valor de referencia del martes, de $27,4892, fue superior al de $27,3592 vigente hoy [por ayer], y eso es algo que suele afectar la demanda de los fondos de inversión que tienen capacidad de acceso al dólar a valor mayorista”, explicó el economista José Echagüe, jefe de estrategia de Consultatio.

“Y hay que tener en cuenta que los rendimientos de estas mismas letras en el mercado están unos 100 puntos por encima. Es decir, en esta ocasión no había un atractivo de precio para entrar, como sí lo hubo en las ofertas para suscribir el bono dual”, insistió, para confirmar su positiva evaluación del test.

“Esta semana vencían US$500 millones, recibieron ofertas por 486 millones y tomaron 400 millones para cuidar la tasa. Un buen resultado que debería impulsar a los bonos”, juzgó por Twitter Juan José Vázquez, analista de Cohen.

La refinanciación de las LETE pasó a ser seguida con atención dado que, hasta fin de año, el Tesoro enfrenta vencimientos por unos US$9500 millones. Se trata de un dato importante, toda vez que el acuerdo con el FMI -y los presupuestos financieros allí contenidos- considera que es dinero renovable al 100%, es decir que el Tesoro no tendría que sacar de su billetera, sino que pagaría lo que va venciendo usando lo que toma de los inversores.

Claro que si ese supuesto no se cumpliera, habría que buscar la forma de suplantar ese ingreso: precisamente eso es lo que tiene expectantes a los inversores. Aun así, en el mercado creen que el margen de maniobra del Tesoro es mayor que el que tenía y tiene el BCRA con las Lebac, dado que se trata de títulos poco operados en el mercado y aún valorados por los ahorristas, que ven en ellos una opción para triplicar la renta del 1% promedio que ofrece un plazo fijo en dólares.

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