Baja el riesgo argentino, pero menos que el de otros países de la región

30 julio, 2018

Julio fue un buen mes para los emergentes en general y Argentina pudo capitalizar esa bocanada de aire fresco. La semana pasada, los bonos en dólares terminaron al alza, al igual que las acciones. Los analistas respiran, pero se mantienen cautos: las vulnerabilidades persisten. Argentina se recupera a un menor ritmo que sus pares.

Luego de tres meses de tormenta financiera en el mercado local comienzan a verse las primeras señales de escampe. La semana pasada terminó con todos los indicadores financieros en verde para la Argentina. Las acciones subieron y el Merval acumuló una recuperación de casi 13% medido en dólares en el último mes. El peso también subió un 5% en cinco días y fue un buen indicador para los bonos argentinos en dólares, que terminaron en alza.

Los títulos públicos en dólares cerraron el viernes con un alza de 25 centavos promedio en el tramo medio y largo de la curva, acumulando en la semana una suba de alrededor de u$s 1,5 .Como contracara, el riesgo país consiguió una baja de 26 puntos en los últimos cinco días hábiles. Este indicador finalizó en 551 unidades, un nivel similar al que se vio en mayo de 2016, antes del acuerdo con los holdouts.

Así, el EMBI Argentina, que mide la banca JP Morgan, ya retrocedió más de 60 puntos básicos desde el pico que alcanzó a fines de mes pasado, cuando tocó los 610 puntos.

“Aunque todavía no terminó el mes, vemos que julio fue un mes bueno para el riesgo en general. El Merval subió 13% medido en dólares y el tipo de cambio se apreció un 5%. Los bonos en dólares mejoraron un 2% en promedio”, señaló el jefe de estrategia de Consultatio Asset Management, José Echagüe. “Fue un mes de normalización. Es cierto que el cierre de junio fue tremendo y que la base para comparar es muy baja”, reconoció.

La “pax cambiaria” fue clave para el cambio de tendencia, pero no alcanza para explicar toda la historia. “Tibiamente los inversores vuelven a bonos a medida que se reafirma que la volatilidad cambiaria se ha estabilizado. Ahora dependemos de afuera. Hay mas demanda de bonos emergentes y eso impacta”, afirmó Ramiro Marra, director de Bull Market Brokers.

Más allá de la coyuntura local, para entender la mejora de los activos argentinos hay que ver la foto general. Con una caída de 1,5% en el Global Index, el contexto internacional fue más benévolo para las naciones de la región. Los mercados emergentes presentan un julio un rebote, con una caída de 9,1% en el riesgo país y una suba de 3,6% en sus acciones.

Lo que se vio a nivel general es que el éxodo de capitales que se había registrado en mayo y junio se detuvo. “Si se miran los flujos que reportan los bancos, queda claro que hubo una vuelta al apetito emergente”, añadió Echagüe. “Vimos durante el ultimo mes viento a favor emergente, con un beta positivo para Argentina”, dijo.

A pesar de su mayor beta, la recuperación es menos pronunciada: desde comienzos de julio, el spread argentino se ha comprimido un 9% versus un 17% en promedio para el resto de los países de Latinoamérica.

“Aunque se empezaron a recuperar los emergentes, en Argentina, el país donde más fuerte pegó esa crisis todavía no se ve esa recuperación”, dijo Marra. “Al pasar a ser nuevamente una economía emergente, Argentina está todavía más vulnerable que antes a los shocks externos. En cierta medida, va a comenzar a ser más importante lo que diga Trump que Macri”, sumó.

Con la expectativa de un cielo despejado, las previsiones de los analistas de la City son todavía cautas. “De corto plazo, no vemos drivers de peso para que la curva argentina vuelva a los niveles de diciembre pasado. Sin embargo, creemos que las oportunidades de compra harían posible que los rendimientos se acercaran paulatinamente hacia los valores previos a la corrida”, dijo Nery Persichini, gerente de inversiones de GMA Capital.

Algunas nubes permanecen: resta ver si las tasas se normalizan en el mercado local y cual será la viabilidad del ajuste fiscal.

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