Luego de crecer de la mano de las Lebac, los fondos de inversión buscan otras estrategias

21 enero, 2018

La simplicidad para concretar las inversiones permitió un avance de esta opción; solo en 2017 se crearon más de 240.000 cuentas de personas y, en total, hoy hay 450.000, con un saldo promedio de $294.000.
Unos siete u ocho clics. Esa es la cantidad de interacciones en la web de algunos bancos y sociedades para hacer una suscripción de forma online e invertir ahorros en un fondo común de inversión (FCI). O bien, con la misma cantidad de “toques” sobre la pantalla de un smartphone, se puede hacer la inversión utilizando una app. La simplicidad es la clave del fenómeno. Se crearon en 2017 más de 240.000 cuentas de personas físicas. En buena medida, se trata de ahorristas que llegaron a la industria a buscar la tasa superadora de las Lebac, la zanahoria que marcó durante el año el pulso y el apetito de los inversores en pesos.

Los fondos T+1 (fondos que permiten rescatar la inversión en 24 horas) fueron el vehículo ideal para capturar la renta de la deuda del Banco Central: son el grueso del mercado, invierten hasta un 80% de sus carteras en sus letras y generan tasas netas de hasta 26% anual. La tendencia se mantiene en 2018: se repusieron del bajón estacional de diciembre y lideran el crecimiento. Los fondos de renta fija en pesos sumaron $40.000 millones desde comienzos de año. Los de renta fija en dólares, otro de los motores del crecimiento en 2017, ingresaban US$1250 millones adicionales. Una señal agradable para el período que recién comienza.

Hay unas 450.000 cuentas de individuos en fondos con un saldo promedio de $294.000, según el último informe de la cámara sectorial. Para este año, los jugadores hablan de “maduración”. Es que más de la mitad del patrimonio total (incluido empresas) está volcado al corto plazo, invertido en carteras de renta fija con una duración menor a 12 meses. Casi $1 de cada $2 de la industria es una Lebac. Y cerca de un cuarto de todo el stock que emitió el Banco Central está alojado en los fondos. “Es una anomalía argentina y una realidad del país”, dice una fuente del mercado. Cortoplacismo es pragmatismo: para las inversiones en pesos, hay más tasa en el corto plazo.

Pero los especialistas coinciden en algo: de la mano de la baja de tasas del Central, se cocina lentamente un nuevo entorno. El interrogante es si el mercado podrá sostener el crecimiento sin el premio de las Lebac. O si podrá, eventualmente, empujar a los inversores existentes hacia fondos más largos.

“La industria está sentada en productos de corto plazo para pesos y dólares. Esto es sostenible en la medida que existan los niveles de tasa que se veían el año pasado. El contexto está cambiando un poco: se están dando las cartas para un nuevo juego y es muy probable que las Lebac dejen de ser la estrella del mercado”, dice Esteban Pereiro González, gerente de inversiones en HSBC.

Pero la migración sería a fuego lento, por lo que los fondos T+1 siguen recomendados para los primeros meses del año. “Ya no tanto por las Lebac, sino como un buen producto de parkeo de dinero hasta que aparezcan oportunidades”, agrega González. Son una herramienta ideal para gestionar liquidez desde la caja de ahorro: mientras no se necesita el dinero, uno puede “estacionarlo” en un fondo para devengar tasa en el medio. En caso de necesitar la plata, puede rescatarlo en 24 horas. La recompensa podrá no ser excesiva, pero siempre será mejor que dejarlos a merced de la inflación.

La industria ofrece unas 480 opciones distintas de fondos. Hay política de “puertas abiertas”: no se penaliza al inversor por entrar y salir de los productos, y no se aplica tampoco impuesto a los débitos y créditos bancarios por los movimientos. En caso de requerirse, puede disponer de los fondos el mismo día (T+0), el siguiente (T+1) o hasta 72 horas después para los productos de acciones (T+3).

Las comisiones aparecerán cuando el mercado esté maduro, explican en la industria. Lo que hoy se paga es la gestión: cada día, se descuenta del valor de la cuotaparte lo que la sociedad cobra por gestionar el patrimonio. El ahorrista elige el tipo de fondo, pero no los activos que se compran. Es más caro que invertir por cuenta propia. La ventaja es la pasividad: se delega el manejo del portafolio. Se podría decir que contrata una asesoría financiera profesional a un precio mayorista.

Los fondos de plazo fijo cobran honorarios promedio de 1%, mientras que los T+1 están en torno del 2%. En los productos de renta fija en dólares están por debajo del 1%, mientras que en los fondos de acciones son, en promedio, de 2,5%. Hay más caros.

Con mayor riesgo, se mantienen las recomendaciones de fondos con acciones. El inversor que llegó a la industria con las Lebac y probó suerte en renta variable se llevó una grata sorpresa en 2017: rindieron en promedio un 70% a diciembre, con algunos fondos específicos que llegaron a superar el 100% nominal. Es decir, duplicaron el ahorro. Todos los especialistas consultados coinciden: no se repetirá el desempeño, pero queda un camino por recorrer para los papeles argentinos. Un dato: las acciones (y por ende los fondos de acciones) quedarían exentas del nuevo gravamen impositivo.

“Si bien la Argentina subió extraordinariamente, todavía tiene pendiente algunos catalizadores positivos que ayudan a pensar en buenos retornos en 2018: la inclusión en el índice MSCI, que está incorporado en precios pero no de forma plena, el reacomodamiento tarifario para papeles energéticos y una economía que se asienta y apuntala ganancias. Hay dos años en uno y el momento más atractivo para estar expuesto a acciones es el primer semestre”, dice José Echagüe, de Consultatio.

Para quien busca moneda extranjera hay alternativas de corto plazo (surtido de Letes, bonos cortos en dólares y plazos fijos), que rinden alrededor de 4% anual, y productos más largos (bonos soberanos, provinciales y corporativos), que en 2017 han rendido entre 6% y 8%.

Fuente: Link

RELACIONADOS